domingo, 25 de agosto de 2013

Fantasía XXX


Leonardo  pertenecía a una acomodada familia  y se le sabia de muy buenas fuentes que era excelente amante. Se le conocía  por su fama de hacer infelices a las mujeres más bellas de la aristocracia  Santiaguina, tenía una torcida ambición hacia la virginidad de las jóvenes que recién eran presentadas en sociedad por sus populares y adinerados padres. Era tan exquisito que con un solo gesto, podía violar la inocencia de cualquier joven, por más virginal y pacata que ésta fuera. Poseía rasgos inigualables y gozaba de una mirada cautivante, su contextura gruesa lo hacían ver esbelto.


El joven ciego por la ambición y aburrido de probar los mismos sabores insípidos en las vulvas de la alta sociedad, decidió emprender el viaje hacia Arica. Después de días de viaje una noche de octubre llegó al puerto de la anhelada ciudad, con el pecho casi apunto de explotar y con su prominente nariz degustó el aroma femenino de la brisa  e imagino en voz alta  las nuevas conquistas que aquella gran ciudad le prometía.



Mientras la bruma se arrastraba por el puerto y su caminar lo confundía en la neblina, reparó en el rostro más delicioso que según su parecer ningún artesano podría recrear. Los bellos y magnéticos ojos de ángel que solo una virgen podía poseer, lo seguían en su andar .El olor a cabello húmedo que se metía por sus fosas nasales le recordaba la trementina del pintor que en el retrato de su madre de largas y frondosas cabelleras podía dar existencia a un rostro sin verlo. Se sentía subyugado y sin remedio el joven había caído nuevamente en la tentación.


La dueña de estos  atributos era Camila, una humilde joven, hija de un pintor y de una costurera. Camila era la menor de cinco hermanos, la única mujer de la familia y el tesoro mas preciado de su padre, quien conocía muy bien el tipo de hombre que era Leo. Su niña era retraída y poco o nada sabía de hombres. Solo había besado una vez a su hermano “para saber que se sentía”, como ella misma lo confesó.


Cuando sus miradas se cruzaron en ese mismo instante el tiempo se inmovilizó. El ulular del viento Ariqueño dejó de soplar, el manto nebuloso cayó haciendo triza las imágenes y el deseo se acrecentó por las retinas. Ese deseo sublime que se siente una vez en la vida, que sólo se regala y que si no se muestra desaparece y nunca vuelve.


Leo en ese segundo tan sublime bajó la vista ante los ojos de Camila y se rindió al brillo y la suavidad de su rizos. Su robusta figura y sus notorias caderas que sobresalían del vestido de lino azul que había teñido su madre, eran un deleite para su profana imaginación. Poco le importó el equipaje y de un salto sorprendente y rápido se apropió de la joven con un fuerte agarre. Al oler su aroma solo podía imaginar un violento episodio de pasión, lejos de aquella realidad putrefacta del puerto. Camila perpleja se dejaba envolver y casi inmóvil solo extendía sus dedos para tocarlo.



Ambos sabían que no era amor, era algo totalmente carnal. Cualquier espectador en ese momento podía concluir que era el más puro e insensato poder del deseo, aquel que no tiene miramiento por lo que esta a su alrededor, esa pasión que solo te enloquece y no te devuelve nunca mas la cordura.
La eternidad era el tiempo necesario para los amantes. Se sintieron dueños de una sutileza invisible y dejaron fluir todo, la imaginación no cesó para ellos, nada era lo suficientemente fuerte para detenerlos y en la profundidad de sus percepciones había culpabilidad y remordimiento por lo descabellado de su actuar, pero aquel minúsculo sentimiento no logró separarlos.


Las horas corrían, el tiempo implacable hacía su trabajo y el fulgor se iba desvaneciendo, ya todo estaba concluyendo. El viento comenzó a amainar y el eco de las sirenas de los barcos y el vaivén del mar invadían los oídos de ambos. La realidad había llegado con el frío madrugador

Leonardo dormía abrazando una gran pintura con un paisaje bucólico de fondo, donde el rostro de una joven con ojos verdes sobresalía de entre cuatro varones jóvenes. La risa de los portuarios lo despertó y al abrir los ojos se dió cuenta que ella lo embrujó desde la ventana de la antigua galería de arte y no sabe si llorar de pena por la vergüenza y las burlas o porque ella es lo que siempre buscó en la vida y terminó con su razón.

Mi día X

Día miércoles, son las tres de la madrugada me encuentro sentada, con calor, hambrienta y... no sé, ¿pensando? Bueno como sea que se le llame a esta actividad, en este momento me revolotean mil ideas en la cabeza, clara no estoy, eso sí lo tengo claro; y la música a todo dar haciendo que el escritorio vibre... hasta ahora lo noto, hace rato no oía el Machine Head de Deep Purple, que buen álbum ¿no? Está entrándome directo al músculo del goce; mientras escribo y lo oigo he sentido un escalofrío casi divino, es algo extraño, tan difícil de describir, tan efímero, quisiera que no desapareciera, pero como llega se va, es una lástima, mejor es no pensar en eso, solo disfrutar el momento, igual a eso se reduce todo: momentos y recuerdos, en eso se nos va la vida, o ¿no recuerdan su primera vez? Que buen momento ¿no? Pues bien, yo digo que la mía sí lo fue, y ya ven, es solo el recuerdo de un momento, un buen y corto momento. Ahora me venían a la mente tantos enredos que no sabía ni como podría medianamente expresarlos, sin embargo siento que algo va poco a poco fluyendo de mi hacia este "papel digital", lentamente se posa sobre el teclado y aparece ante mis ojos en esta pantalla, es un intento de exorcizar algo que me ahoga, algo que me tiene presa desde hace tiempo, algo que está conmigo hace ya tanto que no lo quiero dejar ir aunque me hace daño... sí ¡por fin! Qué genial guitarra esa de Highway Star, me parece que levita todo en el entorno, que soy lo único aferrado al suelo; confieso que me gusta estar así, aferrada a ilusiones que me caen del suelo y nunca llegan a la realidad, me llenan de un sentimiento tan grande y devastador... ¡mierda!, no entiendo porque no puedes tener completo eso que quieres, si tan solo una vez lo alcanzase, solo una, sería en verdad feliz, pero no, te han mandado al mundo con esa puta condena encima, ver pero no tocar, como decía Al Pacino en "El Abogado Del Diablo" "mira pero no toques, toca pero no pruebes, prueba... ¡pero no tragues!", así andas toda la vida, de gira por un pacillo lleno de artículos que no puedes comprar, que mierda ¿verdad? Eso no me parece justo (pero bueno lo de la justicia dejémoslo a los legisladores), mientras te provocas de eso que sabes que no será tuyo jamás, no porque no lo puedas alcanzar sino porque no lo debes hacer para no enfermar, pierdes la oportunidad de tener lo que sí puedes tener, lo que sí te hace bien, ¿como llamar a eso?, tal vez ¿ironía? Yo preferiría llamarle sarcasmo, es que se burlan de ti en tu cara, y lo peor es que no lo ves, cuando te das cuenta no tienes nada que hacer, te invade ese sentimiento de indignación, que luego se te mezcla con la impotencia, y bueno, los que lo han experimentado saben de que hablo, no es preciso que me esmere en describirlo. A lo que voy es a que ya me cansé de estar aquí sentada, sin nada que hacer, sin nada nuevo para ver, deseando, deseando, deseando... me carcome las entrañas saber que podría hacer algo para mi goce, y aun así no lo hago, es que me falta un motivo, uno solo.  Hablaba hace no mucho con un amigo que me decía algo a lo que le hallo alguna razón "uno viene al mundo por otro, no por uno, por mi no habría venido nunca, por eso no es necesario buscar motivos para vivir la vida, simplemente vivir, sin más, así llegamos, así nos vamos", y bueno, ciertamente le hallo lógica a la cosa, pero entonces caigo en lo que yo llamo "importaculismo", un absoluto desentendimiento por los demás, un egoísmo tan intoxicante como placentero, es hasta ahora la mejor manera de llevar mi estupidez a cuestas, no me debe importar nadie que no entre en mi circulo de interés, no me importa nada que no me de algo, no me culpo por los demás ni le ayudo a nadie que no me ayude; pero vuelve la burra al trigo ¡no puedo! Es difícil para mí llevar ese estilo de vida, no puedo negar que aunque no soy tan "expresiva" ni ultra "alegre" ni muchas otras cosas, me importan los demás así me desconcierten, no puedo negar que me siento mal de pisotear a la gente, aunque con esto no digo que sea yo todo "amor", hay cosas de mí que me producen oscuro placer y luego aunque veo que son malas no siento nada, ¿que hacer? Pues vaya pregunta, me la hago todos los días sin poderla responder. Un viejo psicólogo de malsanas costumbres y gran adicción a la cocaína decía que hay quienes simplemente deciden vivir. Pues a veces me parece que a esos pertenezco yo, me despierto, miro a la puerta de la habitación y me cobijo hasta la coronilla; me quedaría durmiendo toda la vida, ese temor de algunos por no despertar nunca si duermen a mí no me ha tocado, y espero que jamás me toque, porque entonces enloquecería. Ahora voy a plantear una posible y solo posible solución a ese malestar, podría dedicarme a las labores manuales o audiovisuales, los placeres de los sentidos ayudan muy bien a sobrellevar la vida, por eso Van Gogh murió como murió, si me convirtiese en una especie de "artista" podría satisfacer mis delirios, mis deseos a través de las diferentes obras que llevaría a cabo, es que el artista esta más cerca de sus sueños que ningún otro. Sí, son envidiables, ellos hacen que su ilusión tome forma, aunque solo sea simbólica o representativa, el resto no, somos incapaces de hacer que nuestros anhelos, nuestros deseos, nuestras ilusiones y delirios mas ocultos tomen si quiera aire fuera de nosotros ¿me volveré artista?. Lo dudo, no es necesario hacerlo para sacarme el demonio que llevo dentro, ya ahora lo he hecho, volverá, lo volveré a sacar, querrá volver y yo lucharé. Ese será el sentido que le de a mi vida hasta que encuentre algo que merezca reemplazar al cálido y brutal demonio que me asedia, mientras tanto estudiaré en qué modo lo podré expulsar la siguiente vez. Por el momento fumare un cigarro el cual se que me hace daño pero no me interesa, noto como se me va la vida por un corto y efímero placer, pero que mas da quiero disfrutar el paso por este lujurioso y divertido sarcasmo pasajero llamado vida. Que estén bien espero a algunos les ayude lo que escribo y si no será.